Somos especialistas en viajes en familia a Laponia y Marruecos. Más información aquí

Japón y el hilo rojo

Dice la leyenda japonesa que existe un hilo rojo invisible que conecta a las personas que están destinadas a encontrarse.

Nos gusta pensar que ese hilo también conecta a las familias con los viajes que les cambian para siempre.

Y si hay un destino que parece tejido con ese hilo mágico, ese es Japón.

En Travelkids hemos preparado un itinerario de viaje diseñado exclusivamente para familias que quieren vivir Japón de verdad: no desde la ventanilla de un autobús, sino paseando por sus mercados, haciendo comida japonesa y, sí, también gritando de emoción en Super Mario World. ¿Empezamos?

Un día camináis en silencio por un templo milenario en Kyoto, entre farolillos y jardines zen. Y al siguiente estáis cruzando el famoso paso de Shibuya en Tokyo, rodeados de pantallas gigantes y luces de neón, con los peques diciendo: “¡Esto parece un videojuego!”

Y tienen razón.

Pero, en Japón la tradición no compite con el futuro: conviven.

Por eso podéis empezar la mañana participando en una ceremonia del té donde todo es calma, precisión y belleza… y horas después estar buscando estatuas gigantes de Gundam o explorando el universo manga y anime en Akihabara.

Sin lugar a dudas Japón es un destino donde cada miembro de la familia encuentra su momento favorito.
Y eso, cuando viajas con peques, es oro.

Japón tiene esa capacidad de hacer preguntas:

¿Por qué los templos son así?
¿Cómo funcionan estas máquinas tan futuristas?
¿Por qué los ciervos de Nara se llaman así?

 

Es un viaje que despierta la curiosidad natural de los niños y les enseña, sin que se den cuenta que el mundo es diverso, sorprendente y lleno de matices.

En Travelkids diseñamos itinerarios para que funcionen en familia y no para «ver muchas cosas».

Alojamientos cómodos, desplazamientos bien medidos, actividades y espacios para que los más pequeños y las más pequeñas de la casa conecten con el destino a su propia manera.

Y quizá, dentro de unos años, cuando alguien pregunte: «¿Os acordáis de Japón?» algún peque responda: “Sí. El día que cruzamos Shibuya” “O cuando hice comida japonesa por primera vez.” “O cuando pensé que estaba dentro de un videojuego.”

Entonces podremos decir que el hilo rojo hizo su trabajo.

Porque los peques lo imaginan y entre todos, lo hacemos realidad.